Despertar
Un ruido inquietó mi silencio, abrió mis párpados y me hizo despertar de un profundo y maravilloso sueño. Era mi teléfono móvil. Que vibraba sobre la mesilla de noche al mismo tiempo que transmitía una melodía ruidosa, que antes me hubiese molestado escuchar, pero que en este momento me alegraba. Lo cogí lentamente ya que aun lo veía todo borroso por el brusco levantar. Observé el número que había interrumpido mis sueños, y pulsé el botón rojo para rechazar la llamada. Me levanté apartando las sabanas a un lado, y me dirigí al espejo que colgaba en la pared de mi habitación. Observé el rostro que se reflejaba en él, el mío. Mi pelo castaño estaba despeinado, mis ojos con unas pequeñas ojeras que mostraban cansancio, su color verde de noche parecía azul. Me di un suave masaje con las manos para despertarme un poco.
Volví hacia la mesilla de noche y observé el móvil. Anunciaba las tres de la madrugada. Esta vez permanecería despierta, ya que dudaba en lograr dormirme de nuevo. Me senté sobre la cama observando la ciudad iluminada por la luz de la luna, después dirigí mi mirada hacia las nubes, la tormenta de ayer pasaba, empezaba a despejarse el cielo. Seguramente el sol arderá orgulloso y brillante esta tarde. Ya era el segundo día de las vacaciones de verano, aun era el comienzo…y un montón de sorpresas me esperaban a lo largo de estos tres meses. Por un lado me encontraba algo asustada, ya que después de aquel suceso de abril, no sabía si tendría el valor de volver a verle, pero mis amigas no paraban de llamarme, de dejarme mensajes, querían verme, y yo las necesitaba. Nos lo debíamos. Así que me armaré de valor y saldré a la calle después de mes y medio. ¿Habría cambiado algo? La verdad, me encontraba algo perdida del mundo exterior, solo salía y entraba de casa para ir al instituto y poco más. Pero ya habían llegado las vacaciones. Ya no podría ocultarme en mi cuarto. Durante este tiempo logré convencerme de ser valiente, de enfrentar a mi corazón. Pero el dolor era más fuerte, su llanto resonaba en cada rincón de mi cabeza, su eco sonaba en todas partes.
